Las visas para eVisitors

Este articulo fue publicado el  7 de noviembre de 2017 por El Español en Australia,

Las visas para eVisitors

El sistema australiano de inmigración y visados, obliga a cualquier turista que desee venir a visitar Australia a solicitar su visa con anticipación a su llegada a Australia. Esto permite que el Departamento de Inmigración sepa de antemano el número de potenciales turistas y los trámites se agilicen en el momento del ingreso del pasajero a Australia.

 Según estadísticas oficiales, la aduana australiana demora aproximadamente un minuto en procesar a cada turista. Este sistema puede compararse con el de aquellos países que no requieren visa previa y procesan al pasajero en el momento de la llegada, con la inevitable demora y a veces, rechazo de la entrada del turista.

Desde cuándo se exige visa para los turistas?

Desde 1975, el permiso otorgado a un visitante por el gobierno australiano tiene forma de visa. Esta exigencia es universal y visitantes de cualquier país tienen que obtener visa para poder entrar a Australia. Esta visa se puede solicitar online y el visado no se coloca en el pasaporte del solicitante sino que es electrónico. Al llegar a la aduana de cualquier ciudad de Australia, el empleado de aduanas sabrá que visa tiene el viajero con sólo ingresar el número de pasaporte en el sistema computarizado.

Es fácil obtener una visa para Australia?

Depende de la situación personal del candidato. A las visas convencionales, que se deben solicitar en las Embajadas australianas correspondientes a la jurisdicción donde vive el solicitante, se han sumado visas electrónicas que se obtienen a través de los agentes de viajes y últimamente, eVisas que se solicitan por Internet. Las visas que se deben solicitar en las embajadas no son gratuitas. Muy pocas visas de visitante son gratuitas.

Cambios tecnológicos permiten que una visa de turista pueda obtenerse (siempre y cuando se cumplan con todos los requisitos) en 24 horas.  La introducción de la visa electrónica desde 1996 permite que los ciudadanos de muchos países puedan obtener sus visas a través de sus agentes de viaje. Esta visa es gratuita.

El 27 de octubre de 2008 se introdujo la eVisitor, que se puede obtener por Internet. Esta visa sólo es posible para los ciudadanos de ciertos países y es gratuita.

Quién puede obtener ETA o visa electrónica?

Ciudadanos de ciertos países tienen derecho a pedir visa electrónica. Desgraciadamente países de latinoamérica no están incluídos en la lista.

Qué es la eVisitor?

Desde el 27 de octubre del 2008, los Ministros de Inmigración y de Turismo emitieron un comunicado conjunto anunciando la implementación de visas electrónicas, llamadas ‘eVisas’  no sólo para visitantes sino también para empresarios o personas de negocios.

Quiénes pueden solicitar una TV subclase 651, eVisitor?

Los que pueden optar por esta visa electrónica son los ciudadanos con pasaportes de los siguientes países: Andorra, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, los Paises Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, República de San Marino, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Reino Unido y Ciudad del Vaticano.

Duración de la eVisitor

Aquellos que tengan esta visa llamada eVisitor podrán visitar y permanecer en Australia hasta 3 meses en cada viaje, ya sea por razones de vacaciones o de negocios y el máximo de duración de la visa es de 12 meses. Si desean permanecer más tiempo, deberán solicitar otra visa antes de que la eVisitor les venza.

Pueden los agentes de viaje cobrar por las visas electrónicas?

A pesar de que el sistema de visas electrónicas es ofrecido de manera totalmente gratuita por el gobierno australiano, muchas agencias de viaje cobran un pequeño arancel administrativo por el procesamiento de la visa. Este arancel no tiene nada que ver con el gobierno australiano, ya que es retenido por el agente de viajes.

Copyright, Silvia P Levame, 2017