Amores virtuales, pero conocerse en persona

Este articulo fue publicado el martes 08 de mayo de 2018 por el Español en Australia

 

Amores virtuales, pero conocerse en persona

Es obvio que la tecnología ha traído cambios substanciales a nuestro estilo de vida. Antes escribíamos una carta, la poníamos en un sobre, lo estampillábamos, lo llevábamos al buzón y esperábamos pacientemente un señal de nuestro corresponsal de haberla recibido. Soñar con tener comunicaciones instantáneas, era simplemente eso: un sueño. Había que esperar al cartero.

Pero el mundo se mueve a gran velocidad y ya hace casi dos décadas, las comunicaciones han experimentado un cambio sin paralelo con la introducción global del Internet, de nuestra habilidad para usar ese medio y por ende comunicarnos.

En la nota de hoy, publicaremos la carta de una lectora que se explica por sí misma. Hasta la fecha, la legislación en materia de inmigración aún no se ha equiparado a estos cambios de la técnica y por lo tanto, en ciertas circunstancias, los amores virtuales de Internet tienen dificultades en transformarse en realidad tangible.

 

Pregunta

Hace dos años, a través de un servicio de chat, comencé a escribirme con un hombre de España. Su vida era complicada, porque era casado y su matrimonio no era felíz. La mía no tanto, aunque estaba emergiendo de un divorcio difícil que me había dejado exhausta.

Cuando los emails/chats no fueron suficientes, compramos cámara y micrófono y nuestro contacto diario se intensificó. Nuestros sentimientos fueron creciendo y madurando y un día nos dimos cuenta que estábamos enamorados.

Los encuentros diarios se transformaron en algo esencial para ambos. Sin importar la diferencia de horarios, siempre encontrábamos el momento para chatear, para vernos, para hacer comentarios sobre cómo lucíamos, cómo nos quedaba la ropa, el cabello o cualquier otro detalle importante o no.

Hace un año  él se divorció y ahora está libre para contraer matrimonio conmigo. Naturalmente, quiero patrocinarlo como mi prometido con vistas a casarnos en Australia cuando llegue.

Fui al Departamento de Inmigración a pedir información y me dijeron que no podía patrocinar a mi novio porque no nos habíamos ‘conocido en persona’ y que por lo tanto, no cumplíamos los requisitos de la ley.

Esa ley, si es verdad que existe, me parece injusta y estúpida. En los dos años que llevamos de relación, puedo aseverar que nos conocemos muy bien, sabemos nuestros gustos, lo que no nos interesa o molesta, hemos madurado juntos y nos consideramos una pareja en todo el sentido de la palabra y aunque no hayamos tenido contacto físico, nuestros sentimientos van más allá de todo ello.

Podría por favor ayudarnos y decirnos qué dice la ley y qué podemos hacer para estar juntos? (Violeta S, email)

 

Respuesta

Estimada Violeta: la visa llamada ‘prospective spouse’ también conocida como ‘fiance visa’ permite a una persona viajar a Australia y casarse con su patrocinador o patrocinadora dentro de los nueve meses de su llegada.  Si las partes no se casan  dentro de este tiempo, la visa expirará.

La legislación vigente estipula que la pareja puede haber comenzado la relación virtualmente o por internet o chat, pero debe haberse ‘conocido personalmente’. Ademas, que la relación debe ser genuina y continuada.

En el año 2008, hubo un caso similar al suyo, que llegó hasta el Tribunal de Magistrados Federales (Federal Magistrates Court) ya que el Departamento de Inmigración había rechazado la solicitud de visa.

El Juez Scarlett indicó que en su opinión, se podía argumentar que el encuentro de la pareja gracias al Internet es una manera efectiva de conocerse y establecer su compatibilidad. Y comparó esto con el fenómeno actual llamado ‘speed dating’ en donde las partes conversan cara a cara por cinco minutos y después deben cambiar de interlocutor hasta que se llega al límite pre-establecido de tiempo.

El Juez Scarlett resumió la situación alegando que verse cara a cara por cinco minutos ´cumplía´ -ilógicamente- con el requisito de conocerse personalmente mientras que largas y profundamente personales conversaciones por Skype no lo eran. Y sentando precedente, falló a favor del apelante.

Desgraciadamente para la pareja en cuestión, este casó se perdió en la apelación que el Departamento de Inmigración efectuó a la Full Federal Court quién estableció que las partes tendrían que haber estado en la presencia física del otro para poder demostrar que se habían conocido y por lo tanto, en ese caso, no cumplían ese requisito de la ley.

Yo creo que tarde o temprano la ley tendrá que ajustarse a la realidad que estamos viviendo en el mundo de las comunicaciones. Pero por el momento, la ley es terminante. Aunque no descarto que si muchos rechazos se apelan, como el que cuento en esta nota, es posible que el cambio se produzca antes. Mientras tanto, tenemos que seguir esperando…y para poder patrocinar a un enamorado, la pareja debe conocerse en persona.

 

Cipyright, Silvia P Levame, 2018